Querido Diario 20/noviembre/1995

Te llamé hoy otra vez,
como hago cada vez
que me quiero lastimar.
Lo logré una vez más, pero no puedes ver mi corazón sangrar.

Es de locos pensar,
que repitiendo la mismo,
algo va a cambiar.
Nunca me vas a amar.

Yelmo,
Yelmo de hierro que
destrozastes mi casita de cristal.
Estás lleno de crueldad y frialdad,
¿por qué me haces llorar?.
Esta adicción me va a matar…

Yelmo,
ya no atormentes
mis noches,
mis recuerdos,
mi existir.
Quitame esta maldición,
dame mi libertad.

Querido Diario 28/septiembre/1995

Tú,
él que no quiere
ser encontrado,
Ven, vuelve
Que el presente aquí te espera
y el futuro está a la vuelta.

Tú,
el que quiere perderse
y de su pasado esconderse.
Ven, vuelve,
no temas.
No quemes tus alas.
Sólo extiendelas
y vuela.

Piensa,
ya no sientas el pasado.
Ven, vuelve.
Sé parte de la existencia.

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Querido Diario 8/septiembre/1995

Quise dibujar tu rostro,
pero mis recuerdos,
me traicionan,
haciendo imposible
captar tu imagen.

¿Qué siento por ti?.
Difícil definirlo,
borroso sentimiento.

Pero en mis noches,
repito con el pensamiento,
cada palabra,
que en aquella noche se dijo.
Incluso mi cuerpo,
imita cada gesto
y movimiento,
es mágia o prodigio.

Lo extraño,
es que no te extraño.
Te siento muy cerca,
aunque estés tan lejos.
Sé que nunca volverás
a entregarme un beso.
Ese dulce secreto.

Querido Diario 4/sept/1995

Alma libre
que te has llevado mis versos,
mis besos.

Vuelve,
acaricia con tu libertad,
mi soledad.

Ven,
consuela a esta aventurera,
navegante,
que no halla el mar.

Viajemos juntos,
al desconocido,
al más allá,
a donde nadie más
puede llegar.

Sólo nosotros,
por siempre,
aventureros,
navegantes,
por fin en el infinito mar.