Los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 910 veces en 2014. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 15 viajes para llevar tantas personas.

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Introducción

Suena el reloj, me levantó de la cama, avanzo al baño y me veo en el espejo. Todo se detiene, pues no reconozco esa mirada fría e indiferente que me refleja. ¿En dónde está la sonrisa eterna y las carcajadas que hacían brillar mis ojos?

Quizás sólo estoy atrapada en un nuevo encierro y no soy la imagen en ese espejo. Quizás murió ese ser feliz que tenía adentro, o quizás sueño, pesadilla, no despierto. Ya no reconozco ese rostro, ni ese mirar lejano. Quizás es que se acerca el invierno.

Yo que siempre fui flor de primavera durante el invierno. Yo que solía ser el sol que espantaba la noche más oscura, ya no soy ni luciérnaga. ¿Qué ocurre?

Es tarde ya, me tengo que ir… no me quiero mirar más en el espejo, quizás el dolor y el tiempo ha asesinado lo más dulce que escondían mis ojos y vivo aceleradamente muriendo.

Ser

Luceros negros que apagan la noche

con un aguacero

de luces de hielo en el cristal verde

que encubre mis sueños…

 

Pétalos de acero,

de una rosa insolada

por un rayo de luna,

es el Prometeo que reclama al Morfeo.

 

Trato de rescatarte,

¡quiero alcanzar el fuego!.

Pero se me acaban las fuerzas,

se me entorpecen las piernas.

Caronte me busca,

pero no me encuentra.

Debo hallar la flor luminosa

y llevarla a tu lecho.

Apolo acecha.

Siquis muere,

Medusa me espera allá en la puerta,

 y no tengo al Pegaso que me encumbre a los cielos.

No tengo nada.

El tiempo se acaba.

Amarillo es tu lecho.

¡Si yo fuera Perseo!…

Sólo sueño…

Tinta y Papel

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Seguiré escribiendo hasta vaciar en tinta el alma.

Callando mi dolor en tinta y papel.

Sembrando incognitos increíbles de laberintos indecibles.

Haciendo de mi misma un océano de emociones de historias.

Creando de mí, el mar que arrulla la orilla,

Con olas inalcanzables e imprudentes.

Siendo predeciblemente impredecible.

A veces paz, a veces guerra.

Soy océano, nada tierra.