Tus labios ya no son vírgenes.

Ni vírgenes son tus pensamientos

desde que conoces el calor de su cuerpo.

Quisieras volverlo a ver,

quisieras no tenerlo cerca.

Ahora la soledad te atormenta,

el deseo te aprisiona.

Te asusta y te enamora.

Te enfurece y te provoca.

Lo sientes y luego se evapora.

Quizás lo amas,

Posiblemente lo odias.

Sólo deseas sus besos ahora.

Te bebes el veneno sin protesta.

Le dices que lo odias…

lo besas.

Piensas y te condenas,

No pierdas por esto la cabeza.

Quisieras olvidarlo,

enviarlo al infierno.

Te levantas,

te alejas.

Luego regresas

Atracción fatal, locura,

nadie por esto perderá su postura.

Perdiste la esperanza,

quizás el amor.

Eres odio,

eres pasión

en tus labios se dibuja el adiós.

Sin que nadie se entere,

de lo que en ti murió

y qué,

en su lugar,

nació.

aturdida2

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