Los que no han regresado… Nuestros veteranos.

Mientras otros escuchaban historias de hadas en su infancia, yo escuché historias de un lugar lejano llamado Vietnam. Una guerra perdida, donde no solamente se peleaba al enemigo, se luchaba con la naturaleza. Los enemigos se escondían dentro de las montañas cuya entradas eran del tamaño de una lata de galleta, había extendidos periodos de lluvias y pequeños tornados que podían incrementar la fuerza hasta poder derribar un helicóptero.

En una conversación con mi mejor amiga, tan amigas que nos declaramos: “las hermanas del agente naranja”, por que su padre también es veterano de Vietnam. Le pedí que me dijera alguna historia que su padre le hubiera hecho. Nada, su padre nunca habla del asunto. Lo cual me dio curiosidad, ¿porque a mi padre se le hacía tan fácil hablar sobre lo que otros no quieren expresar?. Decidí preguntarle. Entre pausas, pequeños momentos en que donde reflexionaba o revivía la situación, me contó sus experiencias. Su voz denotaba en ocasiones, lo difícil que fue cada uno de esos momentos, su voz nunca quebró, solo narraba…

Él me indica que no muchos pueden hablar de sus experiencias. En las visitas al hospital de Veteranos, había conocido y conversado con otros veteranos. Indica que muchos de los que hablan, luego de quince minutos en la conversación, las manos comienzan a temblarle, su voz quiebra. Reviven la experiencia, aún les afecta. A continuación tengo el resto de nuestra conversación, de su historia, que pude grabar, no quería perder ni un sólo detalle para poder compartirlo con otros. Intente ser lo mas fiel posible a lo que me dijo, aunque hubo partes, donde la voz decaía o hablaba tan rápido que no lo pude captar. Entre unas tazas de cafe, una tarde de un Domingo, este es el relato:

“…por que yo le daba la oportunidad, y hay personas que no le dan oportunidad a las otras a…a… expresarse. Y no es fácil, y te voy a decir. No es fácil tu oír a otra persona, por que pues to’ el mundo esta en problemas. To’ el mundo, nos hacemos como primeras personas para resolver, no a estar resolviendo a los demás. Tu sabes. Ya esa es una profesión de los siquiatras, para estar resolviendo a los demás. Pero muchas veces el… el dejar que la otra persona, se exprese… de su dolor, pues… ¡Pues hay que dejarlo!, por que pues el ya se sintió cómodo, en estar, diciendo: “me pasa esto me pasa aquello”, pues uno lo deja hablar, ¿que le cuesta a uno?. Tú sabes.

Pero hay personas que no. Que no, ¡no te dejan hablar a ti!. Empiezan a decir “que fue que le paso esto, aquello y lo otro” y eso… eso pues, todos tenemos un grado de aceptar que hay gente que tiene unos problemas, y ¡déjalos que hablen!. A lo mejor expresando encuentran la solución a lo que ellos mismos tienen, por que uno no se lo puede resolver, ¡y aconsejar menos!. Porque yo sé, que aconsejar no resuelve nada a la gente, la gente siempre hace lo que le de la gana. ¿Me entiendes?. Yo sé, yo, puedo caer en el, en el…un momento de decirle: “mira te voy a aconsejar…”. No, ¡yo no caigo en esa!. ¡Sigue hablando ahí!. Tu sabe. Si tengo el tiempo, ¡pues lo escucho!.

Pero mas bien, allí, en Vietnam, yo ayudé a muchos, especialmente si eran puertorriqueños. Yo pasé una noche completa con uno que…que.. lo trajeron herido que no lo podían mover, hasta al otra día, en Camboria. Que era uno de los, de los…Yo no se ni sé en qué… por que él no me lo dijo, a él que lo trajeron allí. (No sabe a que tropa y en que misión estaba el soldado herido).

Lo dejaron allí, pues era el sitio donde lo iban a mover en la mañana en helicóptero. Para llevarlo a la base… o a el hospital. Sí sé que me dijo que era de Ponce, y me mencionaba mucho la mamá y a… y a alguien más que no reconocí, si era la novia o la hermana… por… en el dolor… porque le estaban poniendo morfina. Y entonces me apretaba… y yo le decía, “yo estoy aquí, yo te entiendo”, pero… y allí pase toda la noche con él!. De hecho, otro compañero… hubo una misión de disparar una, una lumbrera (proceso
de disparar morteros en secuencia)… Mi compañero me dijo, “yo lo hago, yo lo hago, no te preocupes”. Tú sabes. Aunque, había otro muchacho mas allí, pero eso muchacho había llegado nuevo… Pero que yo pasé la noche allí, junto a él, hasta por la mañana… y él no me dio las gracias ni ná, porque estaba bajo… (bajo dolor y los efectos de la morfina)

¡O sea!, que lo que yo sentía era ayudarlo, sin esperar nada a cambio, ayudarlo de la forma que fuera por que allí nadie lo iba a atender, por que allí no te atienden, no atienden a nadie. Allí te ponen, ¿tienes dolor?, ¡pues vamos a ponerte morfina!… Eso de que te van a pasar la mano, ni ná, ¿y de que te van a ayudar?, no tienes necesidades, que sé yo ni qué. ¿Hablar?, por que cuando están así están hablando cosas fuera de control… dicen cosas… tú sabes, que, que yo me le acercaba a los que…

…y puede ser que muchos allí no tenían la madurez yo llegue allí ya había estudiado un poco, tenia cierta madurez para bregar con los problemas, yo había sido prácticamente hermano mayor. Que al hermano mayor le exigen muchas cosas, lo culpan de todo, y lo otro, que yo, es que yo no tenia apoyo de mi papá. si yo tenia que hacer algo y tenia la necesidad de algo, yo lo tenía que conseguir yo mismo. Yo tenía comprar algo, yo tenía que conseguir esos chavos, ¡pues yo aprendí a ganarmelos!. Antes yo irme pa’ Vietnam y graduarme de la “high” yo arreglaba cuanta cosa había para la gente, yo te hacía hasta instalaciones eléctricas con una licencia de aprendiz. No,no,no…Pues yo tenía mi propia forma de ganarme los chavos, de resolver mi problemas. ¿Quejarmele?, ¡a nadie!. ¿A quién me le iba a quejar?, ¡a mí mismo!. Si no hacía algo, “pues quéjate a ti mismo!”, por que más nadie va estar para resolverte un problema y eso te hace independiente. ¿Hay que resolver algo?. Hay que resolverlo…”

Él me continuó hablando, de sus esfuerzos cuando joven para lograr sus metas, esa historia la continuare más tarde. Me quedé pensando en ese soldado herido, ¿que habrá pasado con él?, ¿habrá podido llegar a ver a su mamá?, ¿seguirá vivo?. Se calcula que en Vietnam, murieron cerca de 66,000 soldados. Mi padre sobrevivió, como otros tantos veteranos. Al cumplir el tiempo requerido y salieron de allí, otros soldados en su desesperación, se mutilaron con la esperanza de volver a su casa. Querían desesperadamente dejar Vietnam, pero la verdad es, que aunque sobrevivieron y salieron de Vietnam… Vietnam sigue en ellos, día a día y en las noches, mientras duermen, aún están peleando la guerra. Los Veteranos de Vietnam, cuando llegaron, fueron rechazados, su sufrimiento se extendió, eran vistos como perdedores, o criminales. Hoy en día, he visto muchos esfuerzos para reparar el daño, muchos reconocimientos y actividades en Estados Unidos, se puede ver en “You Tube”. Pero me parece, que ya, para muchos, es demasiado tarde.

Mi padre perteneció al Delta Troop 3/17th Air Cav/ Blue Tigers. Tiene un pedazo de tela de su compañía, un águila cruzada por una espada en el medio, arriba de esta dice: “Cuando muera iré al cielo porque he pasado mi tiempo en el infierno. Vietnam 70-71.”

Respetemos nuestros Veteranos, recordemos a todos, aún los que están vivos, estos aún no han vuelto a casa.

20140525-023049-9049630.jpg

20140525-230103-82863941.jpg

Cuando pienses que las cosas van mal…

Una carcajada fuerte, escapó de su boca, de su corazón. Riéndose de si misma, de la ironía. De que Dios tenía un sentido del humor extraño y secretos indescifrables.

Había sido un año difícil. Lo que pensó era un compromiso hasta la muerte, se deshizo en una firma, en un documento. Las posesiones materiales que había alcanzado, también las había perdido. Luchaba por mantenerse a flote en su exigente trabajo, en donde no sabía si iba a enloquecer o antes o después de perderlo.

Se acordó de la historia bíblica de Job. “Dios me dio, Dios quitó, sea el nombre de Dios bendecido”. Algo así era el versículo, de la historia de un hombre al cual fue probada su Fe.

Ella había dejado de ir a la iglesia, no por haber perdido la Fe en Dios, sólo perdió la Fe en sus líderes. El adquirir conocimiento y cuestionar, no era visto con buenos ojos. Ser juzgada e incriminada por doctrinas inventadas, le hizo tomar la decisión de no volver. En esta relación, sólo se necesitan dos, ella y Dios.

Errores, tras errores, aún veía la mano de Dios en su vida. Esta vez, pensó, ya he tocado fondo. ¿Dios, qué mas me puede pasar?. Se resignó a las situaciones, llegó al fondo de lo peor, al menos tenía salud, no hay otro camino que subir.

El doctor, con gran seriedad en su rostro, le informó que los resultados a los tortuosos exámenes médicos: tenía que tenía cáncer en las tiroides. Sólo había que removerlas, eso haría el cancer 100% curable. Todo este tiempo, pensó, me dije a mi misma, he perdido todo, pero al menos tengo salud. Fue entonces, ante el asombro del doctor, se echó a reír a carcajadas. Ya no tengo salud tampoco. Job, recordó, no perdió la fe.

Escuchar la noticia de tener cáncer, no es una noticia agradable, ni graciosa. En su caso, sonaba sencillo, sólo había que operarla, pasar una terapia de radioyodo y tomar hormonas de por vida. Pensó en todas aquellas personas con cáncer que desearían tener ese diagnóstico: 100% curable.

¿Cómo darle la noticia a su familia?, ¿a sus amigos?, ¿que tal si todo iba mal?, ¿que tal si moría?.”Dios me dio, Dios quitó, sea el nombre de Dios bendecido”.

La actitud es todo, su familia y amigos reaccionarían de la forma en que ella reaccionara. Lloró lo que iba a llorar, antes de informarles. Trató de ser casual en la noticia. Las reacciones fueron variadas, pero al verla tranquila, se evitó el drama.

Para una persona altamente conocida por ataques de ansiedad y pánico, que odia las agujas, pensar en una operación, es aterrorizante. Ella misma estaba sorprendida de la paz que sintió durante ese proceso. Confió en Dios, sabía que Dios estaba con ella, dejó todo en sus manos.

Eso fue casi dos años atrás, está libre de cáncer. Quisiera decir que todo ha sido color de rosa, pero humana al fin y a consecuencia de todos lo medicamentos, ha pasado por altas y bajas. Nunca pensó en las tiroides, cuán importante son para las funciones del cuerpo. ¿Quién piensa en eso?, sean sinceros.

Hoy por hoy, vive agradecida a Dios, a sus padres, familia y amistades que la apoyaron. En momentos así, se descubre quién te valora. Pero la lección más grande que ha aprendido, es no cuestionarle a Dios. Él tiene un enorme amor por nosotros, unido con algo de sentido del humor, no lo retes. Él la puso en esta situación difícil, ya cuando ella había creído que nada podía ir peor, y Él le demostró que por su voluntad, ella tenía cáncer, y por su voluntad, era curable. Él esta cerca en todo momento, nos da libre albedrío. Nos vela, nos cuida, cómo lo hacen nuestros padres. Sólo hay que prestar atención, creer en Él y verás su mano obrando para facilitar tu camino.

No cuestiones a Dios, cuestiona a los hombres que dicen servirle y en vez de predicar amor, predican odio, perjuicio y doctrinas a conveniencia de sus propios intereses. Dios es amor, la Biblia lo dice. Que el todopoderoso en el que crees, sea tan maravilloso cómo el mío. ¡Bendiciones!