Cuando pienses que las cosas van mal…

Una carcajada fuerte, escapó de su boca, de su corazón. Riéndose de si misma, de la ironía. De que Dios tenía un sentido del humor extraño y secretos indescifrables.

Había sido un año difícil. Lo que pensó era un compromiso hasta la muerte, se deshizo en una firma, en un documento. Las posesiones materiales que había alcanzado, también las había perdido. Luchaba por mantenerse a flote en su exigente trabajo, en donde no sabía si iba a enloquecer o antes o después de perderlo.

Se acordó de la historia bíblica de Job. “Dios me dio, Dios quitó, sea el nombre de Dios bendecido”. Algo así era el versículo, de la historia de un hombre al cual fue probada su Fe.

Ella había dejado de ir a la iglesia, no por haber perdido la Fe en Dios, sólo perdió la Fe en sus líderes. El adquirir conocimiento y cuestionar, no era visto con buenos ojos. Ser juzgada e incriminada por doctrinas inventadas, le hizo tomar la decisión de no volver. En esta relación, sólo se necesitan dos, ella y Dios.

Errores, tras errores, aún veía la mano de Dios en su vida. Esta vez, pensó, ya he tocado fondo. ¿Dios, qué mas me puede pasar?. Se resignó a las situaciones, llegó al fondo de lo peor, al menos tenía salud, no hay otro camino que subir.

El doctor, con gran seriedad en su rostro, le informó que los resultados a los tortuosos exámenes médicos: tenía que tenía cáncer en las tiroides. Sólo había que removerlas, eso haría el cancer 100% curable. Todo este tiempo, pensó, me dije a mi misma, he perdido todo, pero al menos tengo salud. Fue entonces, ante el asombro del doctor, se echó a reír a carcajadas. Ya no tengo salud tampoco. Job, recordó, no perdió la fe.

Escuchar la noticia de tener cáncer, no es una noticia agradable, ni graciosa. En su caso, sonaba sencillo, sólo había que operarla, pasar una terapia de radioyodo y tomar hormonas de por vida. Pensó en todas aquellas personas con cáncer que desearían tener ese diagnóstico: 100% curable.

¿Cómo darle la noticia a su familia?, ¿a sus amigos?, ¿que tal si todo iba mal?, ¿que tal si moría?.”Dios me dio, Dios quitó, sea el nombre de Dios bendecido”.

La actitud es todo, su familia y amigos reaccionarían de la forma en que ella reaccionara. Lloró lo que iba a llorar, antes de informarles. Trató de ser casual en la noticia. Las reacciones fueron variadas, pero al verla tranquila, se evitó el drama.

Para una persona altamente conocida por ataques de ansiedad y pánico, que odia las agujas, pensar en una operación, es aterrorizante. Ella misma estaba sorprendida de la paz que sintió durante ese proceso. Confió en Dios, sabía que Dios estaba con ella, dejó todo en sus manos.

Eso fue casi dos años atrás, está libre de cáncer. Quisiera decir que todo ha sido color de rosa, pero humana al fin y a consecuencia de todos lo medicamentos, ha pasado por altas y bajas. Nunca pensó en las tiroides, cuán importante son para las funciones del cuerpo. ¿Quién piensa en eso?, sean sinceros.

Hoy por hoy, vive agradecida a Dios, a sus padres, familia y amistades que la apoyaron. En momentos así, se descubre quién te valora. Pero la lección más grande que ha aprendido, es no cuestionarle a Dios. Él tiene un enorme amor por nosotros, unido con algo de sentido del humor, no lo retes. Él la puso en esta situación difícil, ya cuando ella había creído que nada podía ir peor, y Él le demostró que por su voluntad, ella tenía cáncer, y por su voluntad, era curable. Él esta cerca en todo momento, nos da libre albedrío. Nos vela, nos cuida, cómo lo hacen nuestros padres. Sólo hay que prestar atención, creer en Él y verás su mano obrando para facilitar tu camino.

No cuestiones a Dios, cuestiona a los hombres que dicen servirle y en vez de predicar amor, predican odio, perjuicio y doctrinas a conveniencia de sus propios intereses. Dios es amor, la Biblia lo dice. Que el todopoderoso en el que crees, sea tan maravilloso cómo el mío. ¡Bendiciones!