Disparates en la mesa de la conversación interna

Llevo un tiempo sin escribir nada en el blog. Me visto de víctima de la rutina, el trabajo…en fin de la vida diaria y en parte culpo a Facebook, donde me provee todo lo que pasa, me interese i no, de “amistades” y algunos de mis seres queridos.

Es la rutina, el mismo razonamiento que nos cohibe mantenernos en contacto con familiares y amigos de frente a frente. Es una pena, teóricamente somos seres sociales. Creo que el Facebook y otros medios sociales nos han alejado en vez de acercarnos. Aunque hay personas que ponen cada segundo de su vida en Facebook… Lo cual te lleva a la conclusión, ¿para que llamarl@ si ya sé hasta lo que va a comer hoy por la tarde?.

En mi caso, le he perdido algo de interés, verifico la pagina ocasionalmente y si hay algo que valga la pena compartir, comparto. (Si no me canso de navegar en los 40 estados y “selfies” de la misma persona). Viroteo los ojos con algunos estados de profundos mensajes religiosos, cuando esa persona fue algún “bully” en la escuela y me discriminaban por ir a la iglesia. Considero irónico que ahora yo no asista a una y que sea sermoneada por estos. Al menos parece que han madurado… puedo soñar. A veces me hace reír, pues si me los encuentro en la calle me ignoran o actúan extraño.

Doy “me gusta” a lo comentarios más ingeniosos y comento algún sarcasmo en otros. Me harto de los “selfies” compulsivos y de “post” manipuladores que te dicen que si no compartes eres esto o lo otro, apelando al sentimiento de culpabilidad. Es como una montaña rusa de emociones.

Extraño los días en que nos reuníamos espontáneamente, sólo para intercambiar ideas. El contacto personal, las expresiones faciales que daban peso al argumento o no. La vida cambia, crecemos, tenemos más responsabilides, los “bullies” encontraron razón para creer en Dios. ¿Por que los tengo a mis “bullies”en facebook?… Me enviaron una solicitud de amistad…

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